La exposición ‘De Irulegi a Pompelo. Los orígenes de una ciudad’ redescubre la influencia romana en el poblado vascón de la Pamplona del siglo I antes de nuestra era
Arqueología / Yacimiento arqueológico
Jueves, 29 de Enero, 2026 — CEST
— Texto: Aranzadi
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La muestra, que estará abierta al público desde el sábado y hasta el 27 de septiembre, inaugura la sala principal de Civivox Pompelo, donde se ha recreado a escala real la casa donde se halló la Mano de Irulegi
Civivox Pompelo inaugura su sala principal de exposiciones con una muestra que se enmarca en la celebración del 2.100 aniversario de la fundación romana de Pamplona por parte de Cneo Pompeyo Magno. ‘De Irulegi a Pompelo. Los orígenes de la ciudad’ es un recorrido por ese siglo I antes de nuestra era, por las tradiciones y costumbres del poblado vascón que la habitaba y por la influencia romana que llega. A través de diferentes piezas, algunas de ellas inéditas, del yacimiento de Irulegi y de otros objetos y reconstrucciones, la muestra traslada al público a esa época.
El alcalde de Pamplona, Joseba Asiron Sáez, la concejala delegada de Cultura, Fiestas y Deporte, Maider Beloki Unzu, y el catedrático de Filología Clásica de la Universidad de Barcelona, Javier Velaza Frías, y el arqueólogo y director de la excavación de Irulegi, Mattin Aiestaran de la Sotilla, han presentado esta muestra, que se inaugurará oficialmente el viernes a las 18 horas y se abrirá al público el sábado. Se podrá visitar, hasta el 27 de septiembre, de lunes a sabado, de 11.30 a 13.30 horas y de 18 a 20.30 horas. Los domingos y festivos la muestra permanecerá cerrada.
Tras la presentación, se ha realizado un breve recorrido por la exposición para descubrir algunas de las piezas más destacadas que se muestran, como la reconstrucción a escala real en el centro de la exposición la casa en la que se localizó la Mano de Irulegi. En esa visita han participado, además, el catedrático de Lingüística Indoeuropea de la Universidad de País Vasco, Joaquín Gorrochategui Churruca, la arqueóloga de la Université de Pau et des Pays de l’Adour, Oihane Mendizabal Sandonís, y el alcalde del Valle de Aranguren, Manolo Romero Pardo.
La exposición ha sido comisariada por la Sociedad Ciencias Aranzadi en colaboración con investigadores de diferentes centros universitarios, como la Universidad Pública de Navarra, la Universidad del País Vasco, la Universidad de Burgos, la Universitat de Barcelona, la Université de Pau et des Pays del Adour o la Université de Bordeaux. Con la fundación romana de la ciudad, Pamplona, como núcleo urbano, entra en los anales de la historiografía clásica. No obstante, las raíces de Pamplona, de la vieja Iruña, son mucho más profundas y beben directamente del acervo y la tradición del pueblo vascón y su cultura.
El departamento de Cultura del Gobierno de Navarra ha colaborado en esta exposición cediendo piezas arqueológicas recuperadas en el yacimiento de Irulegi, además del Ara de Larrahe recuperada en Larunbe. Además, se exponen otras piezas cedidas específicamente para la muestra, provenientes de otros museos y entidades como el Museo San Telmo, el Museo de Historia de Cataluña, el Museo Bibat de Vitoria-Gasteiz, el Centro de Colecciones Patrimoniales de Gipuzkoa - Gordailua, los ayuntamientos de Atharratze y Hazparne.
Los orígenes de Pamplona
Esta exposición pretende retratar un momento decisivo en la historia de Pamplona, el de la incorporación del pueblo vascón a la República romana en el siglo I antes de nuestra era. Hasta ese momento, el territorio estaba organizado en poblados fortificados, como el de Irulegi, que funcionaba como un centro dinámico de agricultura, ganadería y metalurgia.
La muestra se enmarca dentro del contexto histórico del conflicto de la Guerra de Sertorio (82-72 antes de nuestra era), una guerra civil entre el pueblo romano que afectó al territorio vascón. Consecuencia de ello, el poblado de Irulegi sufrió una destrucción violenta y desapareció, tal y como demuestran las evidencias arqueológicas excavadas durante años, tras sufrir un incendio.
Se ha localizado en las excavaciones abundante material bélico, un material que pone de manifiesto que quienes habitaban Irulegi vivían en guerra. La exposición muestra piezas como un puñal y su vaina, unos proyectiles de honda y abundantes puntas de flecha, etcétera. Armas individuales que pudieron pertenecer tanto a soldados romanos, como a guerreros vascones, que servían en esa guerra civil como tropas auxiliares.
Además, se pueden ver piezas de la vida cotidiana de este poblado, que acercan a la realidad de una comunidad que atesora conocimientos específicos en la ganadería, la metalurgia, la alfarería y también la escritura. Se exponen, por ejemplo, una jarra de bronce, piezas de adorno o cerámicas de la Edad del Hierro. Todos estos materiales hablan de una hibridación entre dos culturas, una mezcla de la cultura indígena de quienes habitaban en el poblado vascón y la nueva cultura romana que llega al territorio.
Moneda y escritura propias
Durante la exposición, se hace hincapié en la importancia de la moneda y la escritura que transformaron el territorio vascón durante su integración en el mundo romano entre los siglos III y I antes de nuestra era. Las ciudades, como sekia o iaka, llegaron a emitir sus propias monedas de plata y bronce, utilizando símbolos como el jinete y leyendas en su propia lengua. Algunas de estas monedas se exponen en la muestra.
La escritura supuso una revolución tecnológica que permitió al poblado vascón desarrollar un signario propio conocido como ‘vascónico’, que utilizaba signos únicos para representar su lengua. El hallazgo más excepcional es la Mano de Irulegi. La exposición presenta las últimas investigaciones sobre esta pieza que se puede contemplar en el Museo de Navarra.
Aras y estelas romanas
El general Pompeyo fundó la ciudad de Pompelo, acelerando el nuevo modelo urbano que actuó como el principal motor de ‘globalización’, que transformó la economía, la religión y el lenguaje, integrando a las élites locales en la administración romana a través de la concesión del derecho latino y la ciudadanía. Mientras que el latín se impuso como lengua oficial, provocando la desaparición de la mayoría de lenguas indígenas, el vascónico-aquitano logró perdurar.
En el ámbito espiritual, los nuevos cultos convivieron pacíficamente con las creencias ancestrales. En la muestra se exponen también aras y estelas romanas que hablan de ese proceso de hibridación de culturas. Las piezas han sido cedidas por otros museos y entidades. La estela de Andrearriaga procede del Museo San Telmo, el Ara de Helasse, del Museo Bibat (Vitoria-Gasteiz); el Ara de Herauscorritsehe, del Ayuntamiento de Atharratze; la estela de Hazparne de localidad vasofrancesa y los miliarios de Mugarriluze de Auritzberri-Espinal.