El Ministro de Memoria Democrática Ángel Víctor Torres entrega en Cantabria los restos de víctimas fusilados por los falangistas

Antropología / Exhumaciones

Jueves, 4 de Junio, 2026 — CEST

— Texto: Aranzadi

Lectura: 3 minutos

El Ministerio entrega a sus familiares los restos de víctimas fusilados por los falangistas tras décadas de olvido en una de las 140 fosas sin abrir que quedan en Cantabria

Las familias de los soldados republicanos Cecilio Romaña, Alejandro Miquelarena y Luis Portillo, fusilados en 1937 en la zona de Miera, recibieron en Castro Urdiales, su localidad natal, los restos de estos tres hombres localizados el año pasado en el cementerio de Mirones.

El acto, que se celebró en el Castillo-Faro de Castro, fue presidido por el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, quien reivindicó que con la entrega de los restos de estos tres hombres a sus familias "se pone fin a décadas de injusticia y silencio" y llamó a defender la democracia en un momento en el que se "intenta blanquear el fascismo".

El ministro y la alcaldesa fueron los encargados de entregar los restos de los soldados fusilados, contenidos en tres urnas cerradas, a sus familiares. Los de Luis Portillo los recogió su sobrina Ernestina Olabarría, los de Cecilio Romaña su nieto Eduardo Lazcano y los de Alejandro Miquelena fueron entregados a su sobrino-nieto que lleva su mismo nombre y apellido.

Lourdes Herrasti antropóloga de la Sociedad de Ciencias Aranzadi y responsable del equipo que exhumó los cuerpos en noviembre del año pasado en el cementerio de Mirones (Miera) explicó que dos de ellos aparecieron boca arriba y el tercero abrazado a sus dos compañeros.

Los tres presentaban, según detalló, heridas de bala en la cabeza, por lo que se determinó que fueron asesinados. "Podemos decir que fueron víctimas de una ideología homicida", concluyó Lourdes Herrasti.

Casi nueve décadas después sus nombres y su historia salen del olvido. En 2025 se iniciaron los trabajos de búsqueda, exhumación e identificación de los restos encargados por el Gobierno a la Asociación Héroes de la República y desarrollados por la sociedad científica especializada Aranzadi. Según este colectivo la fosa de Mirones no es el único enterramiento clandestino que queda en Cantabria donde calculan que aún existen alrededor de 140 fosas comunes pendientes de abrirse.