Irulegi aporta nuevas claves sobre las guerras sertorianas y el papel de los vascones en los conflictos civiles de Roma

Arqueología / Yacimiento arqueológico

Miercoles, 1 de Abril, 2026 — CEST

— Texto: Aranzadi

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Un nuevo estudio científico identifica la destrucción del oppidum vascón de Irulegi como un episodio de las guerras sertorianas y ofrece uno de los ejemplos más completos de arqueología de la guerra en el norte de la Península Ibérica.

El yacimiento de Irulegi, uno de los enclaves arqueológicos más significativos de la Edad del Hierro en el ámbito vascón, vuelve a situarse en el centro del debate historiográfico con la publicación del artículo “New data on the Sertorian War at the Vascon site of Irulegi (Aranguren Valley, Navarre)”, aparecido recientemente en Oxford Journal of Archaeology. El trabajo ofrece una aportación de gran alcance para comprender un episodio todavía poco conocido de la Antigüedad peninsular: las guerras sertorianas, desarrolladas entre los años 82 y 72 a. C.

Irulegi ya era un yacimiento de referencia por la extraordinaria conservación de sus estructuras y por hallazgos de enorme impacto público y científico, como la célebre Mano de Irulegi, presentada por el ayuntamiento del Valle de Aranguren, la Sociedad de ciencias Aranzadi y el Gobierno de Navarra en 2022, y estudiada después como una pieza fundamental para el conocimiento de la lengua vascónica y de las prácticas rituales de la comunidad que habitó el poblado. Ese hallazgo convirtió a Irulegi en un nombre reconocido mucho más allá del ámbito académico; ahora, esta nueva investigación amplía su relevancia al terreno de la historia militar y política de finales de la República romana.

El nuevo estudio demuestra que Irulegi no fue solo un asentamiento indígena destacado, sino también un escenario directo de la violencia asociada a la guerra civil romana. A partir del análisis arqueológico del nivel de destrucción, del incendio generalizado del poblado y de un amplio conjunto de armas, proyectiles y objetos militares, los autores sostienen que el oppidum sufrió un asalto en el contexto de las guerras sertorianas, probablemente entre 76 y 72 a. C., con una hipótesis más concreta que sitúa el ataque en 74 o 73 a. C.

La importancia de esta publicación es doble. Por un lado, permite iluminar un intervalo histórico mal conocido, porque las fuentes literarias antiguas sobre la guerra de Sertorio son parciales, discontinuas y poco precisas en lo geográfico. Por otro, muestra cómo la arqueología puede ir más allá de lo que contaron los historiadores de la época, aportando pruebas materiales directas sobre la destrucción de asentamientos, la presencia militar y la implicación de comunidades locales en un conflicto civil romano. Irulegi se convierte así en un caso ejemplar de arqueología de la guerra aplicada al nordeste peninsular y al ámbito pirenaico occidental.

Uno de los aspectos más relevantes del artículo es que contribuye a aclarar el papel de los vascones y, en un sentido más amplio, de las poblaciones autóctonas de la Edad del Hierro en los conflictos civiles del mundo romano. El estudio plantea que los habitantes de Irulegi participaron activamente en la contienda y que, aunque no pueda asegurarse con absoluta certeza la adscripción política del poblado, la evidencia disponible apunta a una posible vinculación con la causa sertoriana. Esta lectura matiza visiones antiguas y simplificadoras sobre unos vascones pasivos, periféricos o automáticamente alineados con Roma.

Los materiales recuperados en Irulegi —entre ellos casi un centenar de puntas de flecha, proyectiles de honda, puntas de lanza, pila, dagas, umbos de escudo, fíbulas, hebillas y otros elementos de equipo militar— permiten reconstruir de forma plausible la dinámica del asalto y documentan un episodio de violencia de alta intensidad. Esa densidad de evidencias sitúa a Irulegi entre los mejores testimonios arqueológicos de la guerra sertoriana en territorio vascón.

El trabajo también refuerza una idea historiográfica de gran calado: las guerras sertorianas no fueron un conflicto lejano y exclusivamente romano, sino una guerra que implicó a ciudades, oppida y poblaciones indígenas, arrastrando incluso a regiones periféricas del valle del Ebro y del occidente pirenaico a la lógica devastadora de la guerra civil. En este sentido, Irulegi ayuda a comprender mejor tanto la violencia del conflicto como los procesos posteriores de reorganización territorial impulsados por Roma, incluida la fundación de Pompelo.

Con esta publicación, Irulegi consolida su posición como un yacimiento excepcional para estudiar la transición entre el mundo indígena de la Edad del Hierro y la implantación del poder romano. Si la Mano de Irulegi abrió una ventana inédita sobre la lengua, la escritura y la ritualidad de los vascones, este nuevo artículo abre otra sobre la guerra, la conquista y la participación indígena en uno de los episodios más complejos de la crisis final de la República romana.