La fauna pirenaica nos da señales de cómo el cambio climático está afectando en la cordillera

Ornitología / Anillamiento científico

Jueves, 26 de Marzo, 2026 — CEST

— Texto: Aranzadi

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Un encuentro transfronterizo celebrado en el marco del proyecto INBIOPYR ha arrojado conclusiones interesantes tras analizar varias especies centinelas: entre otros, se ha observado el desplazamiento de algunas especies de animales hacia cotas más altas, lo que reduce su hábitat disponible y aumenta su vulnerabilidad.

El Pirineo está cambiando y sus especies ya están dando señales de ello. Entre ellas, el bisbita alpino (Anthus spinoletta), un ave común en los pastizales alpinos de la cordillera, vive cada vez a mayor altitud debido, posiblemente, al cambio climático. Este desplazamiento hacia cotas más altas reduce la extensión de su hábitat disponible y aumenta su vulnerabilidad. Señales como esta son las que están arrojando varias especies centinela en la biorregión pirenaica, un comportamiento que está estudiando el proyecto INBIOPYR.

Financiado por el programa Interreg POCTEFA y liderado por la Sociedad de Ciencias Aranzadi, el proyecto transfronterizo tiene como objetivo principal contribuir a la armonización transfronteriza en la recogida de datos de fauna y desarrollo de indicadores que miden la magnitud del cambio en la distribución espacio-temporal de especies centinelas pirenaicas sensibles al cambio climático. En él participan a su vez el Conservatorio de Espacios Naturales de Ariège, el Institut Català d’Ornitologia, la Liga para la Protección de las Aves, el Observatorio Pirenaico del Cambio Climático y la Reserva de la Biosfera Ordesa-Viñamala.

Dentro del trabajo realizado en el marco de INBIOPYR, un seminario celebrado el pasado 11 de marzo en Foix (Francia) permitió analizar la fauna centinela a través de indicadores del cambio de la abundancia y la presencia de las especies en el espacio y en el tiempo. Tal y como expuso Esther Güiza Marquez, gestora de proyectos del Observatorio Pirenaico del Cambio Climático, “estos cambios se pueden relacionar con los indicadores climáticos y ser utilizados como herramientas para analizar los efectos del cambio climático en la biodiversidad de los Pirineos”. Durante el seminario se pudieron observar los primeros resultados que arrojan esas especies centinela, aquellas que actúan como indicadores d e las consecuencias del cambio climático en los ecosistemas de montaña.

Las aves, uno de los indicadores más claros

El bisbita alpino (Anthus spinoletta) es una de las pocas aves adaptadas a la alta montaña. Sin embargo, los datos recogidos en los últimos 15 años en el portal Faunpyr -que recoge observaciones de fauna realizadas en toda la cordillera- apuntan a que cada año se detecta a una altitud media mayor, lo que sugiere que su hábitat natural también se está desplazando a cotas más altas. “Este desplazamiento de una especie que ya vive en las zonas culminares puede resultar crítico para su supervivencia y nos alerta de que, en breve, podría no encontrar zonas donde realizar su ciclo vital”, afirma Marc Anton, investigador y técnico de monitorización y proyectos de seguimiento del Instituto Catalán de Ornitología (ICO).

Este cambio se observa también en otras especies de aves que, en la actualidad, viven a cotas menores. En el caso del cuco (Cuculus canorus), los modelos de probabilidad de aparición en altura de esta especie muestran que un aumento de la probabilidad de ser observado a cotas más altas, en detrimento de la probabilidad de ser encontrada a menor altitud.

Este desplazamiento altitudinal del cuco también se refleja en su abundancia. En concreto, la especie presenta una tendencia hacia una menor abundancia en montaña baja, se mantiene estable en la media montaña y es tendencialmente más abundante en ambientes de alta montaña.

No solo se aprecian cambios en altitud

Los estudios fenológicos —que analizan los ciclos y fechas clave de los seres vivos a lo largo del año— también muestran cambios que pueden deberse al cambio climático. La observación de la mariposa apolo (Parnassius apollo) en periodos de cinco años apunta a que la especie ha adelantado su aparición, de forma que el pico de mayor frecuencia de observación se ha dado cada vez más temprano en los últimos cinco años.

En este contexto, según Olatz Aizpurua, ornitóloga de la Sociedad de Ciencias Aranzadi “los resultados obtenidos hasta la fecha refuerzan la importancia de la cooperación transfronteriza y del seguimiento a largo plazo de las especies centinela. El trabajo desarrollado en el marco de INBIOPYR no solo permite detectar de forma temprana los efectos del cambio climático sobre la fauna pirenaica, sino que también sentará las bases para mejorar la toma de decisiones en materia de conservación”.

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